Detective Spooner:

-“Los humanos tienen sueños. Hasta los perros tienen sueños, pero no tú. Tú eres solo una máquina. Una imitación de la vida. ¿Puede un robot escribir una sinfonía? ¿Puede un robot convertir… un lienzo en una obra maestra?
Robot Sonny: – ¿Podría usted?”

Guion de Jeff Vintar, inspirado en las obras de Isaac Asimov

Hanson Robotics, con sede en Hong Kong, ha diseñado humanoides con una piel llamada Frubber, un elastómero esponjoso hiper realista que dota a los robots de apariencia humana. Su más reciente y sofisticada creación se llama Sophia, en alusión al significado homónimo en griego, “sabiduría”. Sophia posee inteligencia artificial exponencial, es decir, con capacidad para aprender y adaptarse. Cuando el desarrollo de este prototipo alcance su cenit, podría sustituir empleos como el de camarero o recepcionista. En las últimas simulaciones de Sophia se han alcanzado resultados que hacen pensar en que el futuro ya se ha hecho presente.

El web site de Hanson Robotics muestra la siguiente fraseología:

“Traemos robots a la vida”

“Creamos máquinas vivientes inteligentes que abrazan los valores humanos y enriquecen nuestras vidas”

En cierto modo pensar que algo así sea posible, causa escalofríos. Los robots no se ponen enfermos, no necesitan dormir ni disfrutan de bajas por maternidad. Sin embargo, para aceptarlos, para entenderlos, se les han implementado códigos éticos y atribuido nombres humanos, igual que se ha hecho con las grandes tormentas tropicales y los huracanes. Por que de una forma sutilmente coherente, necesitamos sentir que se parecen a nosotros. Los científicos les han diseñado rostros que puedan expresar o emular sentimientos, aunque en realidad son solo copias memorizadas de ciertos patrones de conducta “humana”.

Esta mañana hemos visto el eslogan publicitario de una conocida entidad bancaria en la que una preciosa joven practicaba artes marciales con (o contra) uno de esos brazos hidráulicos, uno como los que aparecen en las cadenas de montaje de la industria del automóvil o en el quirófano de un hospital, una mano de acero capaz de sujetar grácilmente un pañuelo de seda sin arrugarlo o exprimir un pedazo de acero como si fuera una naranja.

La robótica está cada vez más presente en la industria, vehículos que se conducen a sí mismos o que se aparcan sin nuestra ayuda. Si es cierto lo que se ha publicado, algunos visionarios prevén el fin, a corto plazo, de los vehículos impulsados por gasolina o gasoil, lo cual ha levantado una polvareda de discusiones entre simpatizantes y detractores sobre la viabilidad de los nuevos modelos eléctricos y los equipamientos necesarios para el día a día,  otros auguran la desaparición de los equipos y lenguajes informáticos actuales, teniendo a su vez en cuenta lo mucho que ya se ha avanzado en el factor de compresión Quantum y la física cuántica.

Los robots van ganando terreno he introduciéndose en nuestra vida cotidiana. Con aplicaciones muy diversas, como las que encontramos en  las viviendas “inteligentes” que optimizan y gestionan los recursos energéticos tan necesarios ecológicamente y que serán los únicos que nos interesen.

Nano robots, androides, inteligencia artificial…, la ingeniería mecatrónica ya está aquí, irrumpiendo en nuestras sencillas vidas como un imparable tsunami de atractivas novedades. Un permanente “Regreso al futuro” que en su intención original nos permitirá vivir mejor, de forma más segura y confortable. El resultado final, aún no está claro, como en el descubrimiento de la energía atómica, todo dependerá de su verdadero uso y naturaleza.

Ya lo vimos en “Robocop” [1987], un sistema completamente automatizado para mostrar una vivienda mediante pantallas de televisión informativa.

Después de más de tres décadas al servicio de nuestros clientes, en LA CLAU group nos hemos adaptado a las nuevas tecnologías e implementado diferentes recursos en la dinámica de nuestras agencias, y sin embargo, dejando a un lado la especulación sobre el nacimiento de una nueva era digital y robótica, lo cierto es que siempre hemos apreciado una buena conversación. El trato amable y directo con las personas, implicándonos en sus inquietudes. La calidez de un rostro amigo capaz de alegrarse, entristecerse o emocionarse en una sola tarde de café e íntimos recuerdos.

Sin dar la espalda a la tecnología, de hecho, nosotros ya usábamos Internet y equipos informáticos cuando otras agencias todavía estaban iniciándose, hallamos mucho más apropiado dedicar tiempo de calidad a nuestros clientes y ayudar a disipar todas sus dudas. Ellos se merecen la mejor atención, y esta debe ser personalizada.

Disponemos de una docena de asesores a quienes les apasiona su trabajo, que no es el de simplemente vender pisos, sino el de ofrecer oportunidades para disfrutar del bienestar del hogar y ser felices.

PURA VIDA

En Costa Rica hay una frase a modo de saludo y que significa que todo va bien, la frase es: “Pura vida:. Los habitantes de ese país centroamericano le dan una interpretación más amplia y profunda. Se trata de la simplicidad de vivir bien o como vierten conocidas enciclopedias libres: Es un apego a la humildad, abundancia, exuberancia, bienestar, alegría, satisfacción, conformidad, felicidad y optimismo. Pura vida. Y todo ello asociado al arte de apreciar lo sencillo y natural de la buena vida.

En nuestro mostrador no hay un robot ni humanoide atendiendo a nuestros clientes, de momento no lo necesitamos, y sin embargo LA CLAU group puede ofrecerte la oportunidad de cumplir tus sueños, los de ahora.

by Manuel Julián

Nueva colaboración para La CLAU group

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