Brenda O’Brien trabaja como investigadora de incendios en Barcelona. Desde que era una niña ansiaba seguir los pasos de su padre, un jefe de bomberos de Galway.

Durante una inspección, Brenda descubre indicios que le conducen hasta un oscuro pirómano.

Antes de escribir un relato sobre bomberos, he hecho lo que siempre he considerado primero y necesario, investigar y acercarme a la vida de los personajes, y he descubierto que se trata de mucho más que un simple trabajo. No es solo un horario y un sueldo, hay implícita cierta pasión, vocación, espiritualidad e implicación en todo lo que hacen. Mucho más que una profesión, la actividad del bombero trasciende e impregna como el humo todos los poros de su vida.

De manera que he intentado reflejar eso en esta narración, porque les debemos todo nuestro respeto, por todo lo que están dispuestos a hacer por recuperar una vida entre los escombros y de hacerlo a pesar de las llamas. 

Cuando era joven, siempre que tenía una idea original e impredecible, mis padres decían que era una «idea de bombero». Deseo que esta idea, la de escribir un relato sobre Brenda O’Brien, una mujer bombero de Barcelona no sea aquella idea a la que me animaban a renunciar por inverosímil o poco certera que pudiera parecer en ese momento, porque he comprendido que cada vez necesitamos más ideas como estas, valientes y sinceras.